Estudiar por test desde el día uno: cuándo sí y cuándo no

Publicado el 22 de octubre de 2026

Hacer test desde el primer día ayuda si compruebas lo que ya has leído, y engaña si pretendes aprender con ellos. Así se usa un test sin memorizar preguntas.

Hacer test desde el primer día ayuda si los usas para comprobar lo que ya has leído, y te engaña si los usas para aprender por primera vez. Un test de cuatro opciones te pone la respuesta delante, y reconocerla no es lo mismo que saber sacarla de la cabeza. Además, en el examen de Administrativo de la Seguridad Social cada contestación errónea descuenta un cuarto del valor de una correcta: la costumbre de contestar por intuición también se entrena.

Una pregunta de test tipo examen en Cinosura en el móvil, con cuatro opciones de respuesta

Un test en modo enfoque, una pregunta cada vez. Captura de Cinosura con datos de ejemplo.

El test no enseña: comprueba

Un test hace una cosa muy bien y otra muy mal. Lo que hace bien es obligarte a sacar el dato de la cabeza. Cierras el tema, te preguntan por el plazo y en diez segundos sabes si lo tienes o no lo tienes. Eso no te lo dice releer el tema por tercera vez, porque releer siempre se siente bien.

Lo que hace mal es enseñar materia nueva. Con cuatro opciones delante, tu cabeza no recupera el dato: lo elige entre las que le ofrecen, y reconocer es mucho más fácil que recordar. El examen también tiene cuatro opciones, así que el engaño no se nota hasta el día en que alguien te pregunta sin darte ninguna, o hasta que el tribunal cambia una palabra.

Y hay un coste que no se ve: una pregunta se gasta. La segunda vez que la ves ya no mide lo mismo, porque recuerdas la pregunta además de la regla. Si haces test de un tema que no has leído, no estás midiendo el tema: estás quemando preguntas para enterarte de que no lo has leído. Entre el anexo I.A, el temario general, con 23 temas, y el anexo I.B, el específico, con 13, son 36 temas: hay sitio de sobra para empezar por el que toca, y el orden importa más que el ritmo, como se cuenta en cómo preparar esta oposición desde cero.

Las tres formas en que te engaña

  • Memorizas la pregunta, no la regla. Aciertas porque esa frase ya la has visto, no porque sepas el precepto. Se detecta solo: si no puedes decir de qué norma sale, no lo sabes.
  • Confundes ir rápido con ir seguro. El ejercicio único del acceso libre son 70 preguntas de cuestionario y 15 de supuesto práctico en 120 minutos: menos de minuto y medio por pregunta. La velocidad se entrena, pero se entrena después de saber la materia, no en lugar de saberla.
  • Te fías del porcentaje. Un 80 % en un lote de preguntas cómodas y un 80 % en uno que machaca plazos son dos cosas distintas, y la media las iguala. Mira qué has fallado, no cuánto.

Por dónde viene la pregunta: una palabra

Lo que distingue a un test bueno de uno de relleno es el distractor: la opción que es correcta en todo menos en un detalle. Y el detalle, muchas veces, es la unidad en la que se cuenta algo. Dos letras del artículo 48 del texto refundido del Estatuto Básico del Empleado Público —materia del temario general— puestas una al lado de la otra:

  • Por fallecimiento del cónyuge, pareja de hecho o familiar dentro del primer grado, «tres días hábiles cuando el suceso se produzca en la misma localidad, y cinco días hábiles, cuando sea en distinta localidad».
  • «Por asuntos particulares, seis días al año».

Fíjate en lo que la segunda no dice. La primera cuenta días hábiles; la segunda dice días, sin adjetivo. Y el artículo 50 del mismo texto da las vacaciones en «veintidós días hábiles» y aclara que «no se considerarán como días hábiles los sábados». Tres cifras, tres unidades distintas. Una opción que ofrezca «seis días hábiles al año» por asuntos particulares es falsa por una palabra, y si llevas la tabla memorizada sin haber leído el precepto, la marcas sin pestañear.

Para eso sirve un test, o no sirve para nada. Cuando falles una de estas, el trabajo no es apuntar la respuesta correcta: es volver al artículo y ver qué palabra te la escondió.

Cómo usarlo sin que te engañe

Leer primero, test después, el mismo día. El test comprueba, no enseña, así que va detrás del tema; y mejor unas horas después que en caliente, cuando todavía tienes la frase en la boca.

Antes de ver la corrección, di de dónde sale la respuesta. No el número exacto del artículo: la norma y la figura de la que habla. Si no puedes, has reconocido la opción en vez de recordarla, y eso cuenta como fallo aunque la hayas marcado bien.

Y lo fallado vuelve. Un fallo no se tacha el mismo día: se repasa a los pocos días, otra vez más adelante y así hasta que deja de fallarse. Por qué ese espaciado funciona mejor que repasar seguido está en la curva del olvido.

Un ejemplo: las doce que Marta no sabe

Supongamos que Marta hace un lote de 70 preguntas y hay doce de las que no tiene ni idea. La convocatoria penaliza la contestación errónea, no la que se deja en blanco, y el descuento es de un cuarto del valor de una respuesta correcta.

Si deja las doce en blanco, se queda con lo que sabía: cero de ellas y ningún descuento.

Si las contesta al azar, con cuatro opciones acierta una de cada cuatro: tres aciertos y nueve fallos. Tres menos nueve cuartos son 0,75 preguntas netas. Sale ligeramente a favor, y no por suerte: con un descuento de un tercio la cuenta daría exactamente cero, y con un cuarto el azar no se compensa del todo.

Ahora supongamos que en ocho de esas doce consigue descartar dos opciones —una es absurda y otra contradice algo que sí sabe— y elige entre las dos que quedan. Acierta la mitad: cuatro aciertos y cuatro fallos en ese grupo, más un acierto y tres fallos en las cuatro que siguen siendo una moneda al aire. Cinco aciertos menos siete cuartos: 3,25 netas, más de cuatro veces lo que daba el azar puro.

Las doce preguntas de Marta son un ejemplo inventado; la penalización de un cuarto, las 70 preguntas y los 120 minutos están en la convocatoria. Y la moraleja no es «contesta a todo»: es que descartar tiene premio, y descartar se aprende leyendo el precepto, no haciendo más test.

Qué mirar cuando acaba el test

Resultados de un test en Cinosura: aciertos, fallos, nota y las preguntas falladas para revisar

Los resultados, con lo fallado a mano para repasarlo. Captura de Cinosura con datos de ejemplo.

La pantalla que importa no es la nota: es la lista de lo que has fallado. Agrupa esos fallos en tres montones. Los que fallaste por no saber el dato son estudio: vuelta al artículo. Los que fallaste por leer mal el enunciado son de examen: una negación, un «salvo», un «como máximo». Y los que acertaste sin estar seguro son los peores, porque van a volver a caer y no están en ninguna lista.

Si un tema entero te falla, no tienes un problema de test: tienes un tema sin leer. Y si quieres decidir por dónde empezar con criterio, mira qué temas concentran las preguntas en las convocatorias anteriores en lo que más cae.


Lo que fallas no se queda en la pantalla de resultados: vuelve a tu plan como repaso del artículo que fallaste, el día que toca volver a verlo.

Empieza tu oposición con un plan gratis.

Crear mi plan gratis7 días gratis · sin tarjeta · sin compromiso