La curva del olvido: por qué repasar en el momento justo
Publicado el 23 de junio de 2026 · Actualizado el 23 de septiembre de 2026
Qué descubrió Ebbinghaus sobre el olvido, por qué releer engaña, y cómo organizar los repasos de 36 temas sin que la agenda te entierre. Con un ejemplo.

Olvidamos muy deprisa lo que acabamos de aprender si no volvemos a ello, y cada vez que lo recuperamos a tiempo el olvido se frena. Esa es la curva del olvido, y de ella salen dos reglas para opositar: repasar espaciado, justo cuando empiezas a olvidar, y repasar recuperando (con preguntas y tarjetas), no releyendo. Lo difícil no es entenderlo, sino organizarlo con decenas de temas a la vez.

Repasar recuperando: primero intentas acordarte, después miras. Captura de Cinosura con datos de ejemplo.
Qué descubrió Ebbinghaus
En 1885, el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus publicó un estudio que hizo sobre sí mismo. Memorizaba listas de sílabas sin sentido, para que nada de lo que ya sabía le ayudara, y medía cuánto esfuerzo le costaba volver a aprenderlas al cabo de horas o de días. Lo que encontró se sigue confirmando más de un siglo después:
- El olvido es rápido al principio y lento después. La mayor parte de lo que se pierde se pierde en los primeros días.
- Reaprender cuesta menos que aprender. Aunque creas que lo has olvidado todo, queda una huella, y el segundo intento es más corto.
- Cada repaso aplana la curva. Después de repasar, olvidas más despacio que la vez anterior, y el siguiente repaso puede esperar más.
No te quedes con un porcentaje concreto de olvido: depende de qué estudias, de cómo y de ti. Quédate con la forma de la curva, porque esa sí vale para todo el mundo.
Por qué el atracón y la relectura engañan
Estudiar un tema de un tirón la semana antes del examen funciona para el examen de la semana que viene. En una oposición, lo que estudias en enero tiene que estar ahí meses después, y el atracón no deja huella para tanto tiempo.
La relectura tiene otra trampa. Cuando relees un tema que ya viste, todo te suena, y esa sensación de familiaridad se confunde con saberlo. Pero el examen no te pide reconocer el texto: te pide sacar de la memoria el plazo, el porcentaje o el órgano que corresponde, entre cuatro opciones que se parecen mucho. Por eso el repaso que funciona es el que te obliga a recuperar: una pregunta de test, una flashcard, intentar escribir de memoria el esquema del tema. Cuesta más que releer, y precisamente por eso fija más.
El problema real: la logística de 36 temas
La idea es sencilla. Lo complicado es aplicarla a un temario de verdad. El de Administrativo de la Seguridad Social tiene 36 temas: 23 del bloque general y 13 del específico, según el anexo I de la convocatoria.
Hagamos la cuenta con un ejemplo. Supongamos que Lucía estudia dos temas nuevos a la semana y que repasa cada tema al día siguiente de estudiarlo, a la semana, al mes y a los dos meses (es un calendario de ejemplo, no una receta).
- En la semana 1 solo tiene sus dos temas nuevos y sus dos repasos del día siguiente.
- En la semana 5 ya le tocan los repasos de la semana de los temas de la semana 4 y los del mes de los temas de la semana 1.
- En la semana 10, además de sus dos temas nuevos, tiene que colocar unos ocho repasos, cada uno en su día: los del día siguiente de esta semana, los de una semana de la anterior, los de un mes de hace cuatro semanas y los de dos meses de hace nueve.
Y la semana que no puede estudiar, esos repasos no desaparecen: se amontonan encima de los de la semana siguiente. Llevar eso en una libreta, tema a tema, es donde casi todo el mundo abandona el repaso espaciado. No porque no crea en él, sino porque la agenda se vuelve inmanejable.

Estudio y repasos colocados en la semana, cada uno en su día. Captura de Cinosura con datos de ejemplo.
Cómo repasar bien, en la práctica
- Primero intenta acordarte, después mira. Antes de abrir el tema, pregúntate qué recuerdas: los plazos, la estructura, las excepciones. Luego compruébalo.
- Repasa con preguntas, no con el libro abierto. Diez preguntas de test o un mazo de flashcards de un tema son un repaso mejor que media hora de relectura.
- Lo que fallas vuelve antes. Un repaso que sale mal es información: ese tema necesita el siguiente repaso más pronto, no más tarde.
- Repasos cortos y frecuentes. Un repaso bien hecho puede durar quince o veinte minutos. Mejor muchos cortos que uno largo cada mes.
- No saltes el repaso para estudiar un tema nuevo. Es la tentación de siempre, y es la que hace que en el examen tengas 36 temas vistos y ninguno fijado.
Lo que cae en el examen, lo primero
Si el tiempo no da para todo, que es lo normal, los repasos de lo que más se pregunta van primero. Los datos concretos (plazos, cuantías, porcentajes, mayorías) son lo que más se olvida y lo que más se pregunta, así que merecen su propio repaso rápido. Para saber qué es, mira lo que más cae en el examen de Administrativo de la Seguridad Social.
Y si estás empezando y todavía no tienes claro cómo es el examen, empieza por cómo preparar esta oposición desde cero.
En Cinosura, el plan coloca los repasos de cada tema en su día y los recoloca cuando una semana se tuerce. Tú estudias; el calendario de repasos lo lleva el plan.
